Descubre al mismo tiempo que está embarazada y que es daltónica
El Predíctor dijo ‘azul’, y ella dijo ‘rosa’. Después, ella dijo ‘gases’, y el doctor dijo ‘¡mellizos!’

A Irene Puyalte, de Cerdanyola del Vallès, las sorpresas le llegan de dos en dos. Y los hijos, también. El pasado domingo, sin ir más lejos, dio a luz una parejita de homo sapiens en el Hospital de San Apapucio, al que acudió para ver si la amenorrea que venía sufriendo los últimos nueve meses («casualmente, desde aquellos accesos de náuseas que me dieron en marzo», cuenta Irene) tenía algo que ver con la notable hinchazón de vientre que ella atribuía a gases intestinales. Efectivamente, ambos síntomas tenían algo que ver: apuntaban a que estaba saliéndose de cuentas, y a que, además, tenía un grave problema de daltonismo que le había impedido interpretar correctamente los resultados del test de embarazo.
Aparentemente, con la primera falta, doña Irene se compró un test de embarazo en un bazar chino —rosa es no, azul es sí—; vio dos rayitas rosa e interpretó que no, que no estaba encinta. «¡Será un retraso, pensé; y es raro, porque yo para estas cosas soy de un puntual que se podría poner en hora el reloj atómico!» Lo que hemos descubierto nueve meses y dos hijos más tarde es que esas dos rayitas eran en realidad azules, pero un problema de discromatopsia no detectado hasta entonces le impidió verlos.
Por suerte, la confusión ha quedado en simple anécdota, trivializada por el feliz suceso. Ahora Irene tiene dos preciosos niños de los que ocuparse. «¿A que son monos? El del bodi rosa se llama Alberto, y el del bodi azul, Manolín. Creo. Oh... Huy, espera...»