Mundial 2018: «¡De la que nos hemos librao!»
Solo los 8 años de tabarra hasta entonces se nos hacían muy cuesta arriba, la verdad

La FIFA ha destruido nuestro sueño. Nuestro sueño, por si no lo sabían, era la candidatura conjunta de España y Portugal para albergar el Mundial de fútbol del 2018, pero no ha sido así. Rusia nos ha robado la ilusión. Nos robó ya (inserten aquí algún resquemor histórico que tengamos contra los rusos y que ahora no me apetece buscar en la Wikipedia), y nos han robado el Mundial.
Se conoce que España, que no acaba de sacudirse la crisis de encima, se sinceró consigo misma y se dio cuenta de que no estaban las arcas para ponerse a levantar estadios. Y por aquello de dividir el gasto, decidimos buscar una alianza con un país de economía invulnerable. Portugal, por ejemplo. Que se la ve sanota. Ahí estuvimos finos.
Pero no, se ve que la FIFA no nos ha visto capaces. Claro; estaba prácticamente ayer la UE pensando si salvarnos a nosotros dos o a Irlanda primero, y mientras tanto aquí estábamos, esperando que nos dieran la oportunidad de pegarnos el pelotazo del siglo XXI con un torneo internacional. Y eso sí, para 2020, Olimpiadas en Madrid, que no falten.
En fin. Oigan, lo que no puede ser, no puede ser. Una cosa es darle una alegría a la economía, y otra muy distinta es meterle un chute de heroína a un muerto, que es la analogía más plausible que se me ocurre para un Mundial en España y Portugal ahora mismo.
Y además, esta alianza ibérica no habría funcionado. Españoles y portugueses somos demasiados distintos. Nosotros queríamos un toro de mascota, ellos habrían puesto un gallo. Nosotros hablamos castellano, ellos saben hablar inglés. Nosotros ni nos acordamos de que Portugal esté en el mapa; y ellos... bueno, ellos deben de saber dónde estamos nosotros, pero nosotros no sabemos dónde estamos nosotros.
No, es mejor dejarlo así, mientras aún seamos amigos. Cuando nuestras economías se hundan, tiempo tendremos de matarnos por comida.