Los isquiotibiales no existen
Son una gran mentira pergeñada por los futbolistas en connivencia con sus médicos cuando quieren faltar a entreno

Incluso en un mundo de tan frecuentes escándalos como el fútbol, donde los tejemanejes, pagos bajo mano, primas, privilegios, excepciones y excesos son el pan de cada día —quizá porque de algo tiene que hablar los diarios deportivos el resto de la semana—, este suceso clama al cielo: resulta que hace dos meses, por primera vez en 30 años una persona con estudios de verdad (un médico especialista de Cerdanyola del Vallès) hojeó uno de esos diarios, estudió atentamente el artículo sobre la lesión de un jugador de primera, lo cotejó con sus libros de anatomía y destapó la gran patraña.
«Miren estos partes médicos que he ido cosechando de los medios deportivos —invita Fermín Mucosset, el podólogo que ha tirado de la manta—: “Distensión traumática de los isquiotibiales con contractura del tendón abductor medial.” “Subluxación del extensor del hallux con esguince del astrágalo intermedio.” ¿Ustedes creen que la gente normal tiene todo esto en la pierna?! ¡Es absurdo! ¡Los músculos no pueden subluxarse! ¡'Astrágalo’ ni siquiera es una palabra! ¡Por Cristo, vayan ustedes al médico y pídanle que les señale los isquiotibiales! ¡No existen! ¡Es todo una gran mentira!»
La asociación de médicos deportivos ya ha emitido un comunicado desmintiendo que estén confabulados con los jugadores de primera división para facilitarles excusas que les permitan saltarse entrenamientos o no jugar cuando el partido no les dé buen fario. Luego se han dado cuenta de que todavía nadie había llegado a esas conclusiones, y se han apresurado a añadir: «Bueno, pero queda dicho. Y tampoco nos cobramos el favor en merchandising autografiado que luego vendemos en el mercado negro.»