Creían haber descubierto un continente nuevo, pero era Portugal
Un barco al que se le averió el GPS atracó en Oporto sin saberlo, e incluso se llevó indígenas para enseñarlos en casa

Enorme chasco el que se llevó el capitán del carguero norteamericano Sea Caribou, comandante Stephen S. Columbus, después de ser recibido en la Casa Blanca y convocar a la prensa para dar la noticia del milenio: el descubrimiento, en nuestro pequeño planeta azul, de un último continente habitado que hasta ahora había escapado a los cartógrafos. Pero que ha resultado ser que no; que donde había desembarcado era en Portugal, y que ése ya estaba contado. Fíjate tú.
La confusión sólo se aclaró cuando el capitán Columbus obsequió al presidente Barack Obama con un puñado de indígenas de lo que él ya llamaba «Nueva América»
Aparentemente, el Sea Caribou sufrió una avería en los sistemas de navegación durante una travesía por el Atlántico, y como la tripulación ya estaba muy bien acostumbrada a viajar por GPS y habían olvidado los sistemas de navegación tradicional, no siendo capaces siquiera de recordar cómo coño se utiliza un sextante, optaron por seguir a la deriva y contar con que ya llegarían a algún sitio.
Cincuenta y siete días después, avistaron tierra y no reconocieron la región. Desembarcaron y fueron recibidos por un par de aborígenes que no hablaban inglés («lo que daba una idea del primitivo estado de su civilización», afirma Columbus). Pasmados ante sus insólitas costumbres («veneran al gallo, y no comen más que bacalao», registra el cuaderno de bitácora), comprendieron que habían tocado tierra virgen y se propusieron colonizarla en nombre de Dios y de los Estados Unidos de América.
«Sí es verdad que alguno nos balbuceaba a su manera la palabra ‘Portugal’ —reconoce el capitán, haciendo memoria—, pero con la emoción del momento, no caímos. También es verdad que de Portugal se habla más bien poco; ¡no es un país que uno tenga siempre en la punta de la lengua!»
La confusión sólo se aclaró cuando el capitán Columbus obsequió al presidente Barack Obama con un puñado de indígenas de lo que él ya llamaba «Nueva América», asegurando que los traía sin atar ni nada porque, aunque pareciera mentira, estaban ya «bastante cristianizados, lo que demuestra que nuestra religión es la verdadera: ¡si hasta una tribu de comedores de bacalao ha llegado a la misma conclusión...!»
Parece ser que el gabinete de Estados Unidos estuvo examinando a los indígenas durante sus buenos 20 minutos, hasta que, contrastando con la Wikipedia, se dieron cuenta de que lo que hablaban era portugués, que el capitán había estado en Oporto, y que de continente nuevo, nada; que este ya es viejo, y tengui.
Columbus lamentó profundamente el traspiés y se apresuró a contactar por teléfono con su primer teniente, Walter Pinzoni, al que había dejado en Portugal con instrucciones de ir cristianizando el terreno: «Espero que no se le fuera la mano, porque siempre ha sido un hombre de gatillo flojo.»