Una caja de polvorones erradica el hambre en Níger
Y eso que se dejaron los roscos de vino, que no le gustan a nadie

A veces el espíritu navideño logra grandes victorias. En respuesta a una llamada de socorro de Intermon Oxfam desde uno de los países menos recomendados por su gastronomía, donantes anónimos de todo el mundo enviaron alimentos a Níger para ayudar a su población, diezmada por el hambre, a aguantar por lo menos hasta pasadas las fiestas, cuando las miradas de cordero degollado afectan menos a la conciencia. No conocemos la identidad del héroe que con su contribución ha erradicado el hambre del país, pero podemos imaginar su procedencia a juzgar por la naturaleza del envío: cinco kilos de polvorones La Estepa.
Cuentan que el niño que engulló el primer mantecado de chocolate sufrió un shock hiperglucémico, al no estar su cuerpo preparado para semejante inyección de carbohidratos. Mientras el muchacho rodaba por el suelo sin poder erguirse, presa de atroces alucinaciones a causa del azúcar, los nigerinos se dieron cuenta de que aquella caja, bien administrada, podría alimentar a 15 millones de bocas famélicas.
Y así ha sido. Científicos han calculado que el aporte calórico de un alfajor en un metabolismo de tan parcas exigencias como el subsahariano es comparable a hacer funcionar un Citroën 2CV con la antimateria de Star Trek. Un bocado de polvorón por familia ha bastado para que el hambre en Níger sea historia. Un horizonte de esperanza amanece para el país... en cuanto despierten de la siesta.