Es la típica rabiosa que empezaba a estudiar tres meses antes del examen
Una mujer tiene ya cumplidos los propósitos para 2017

Tal día como hoy, si uno es leal a los clichés, es obligado desperdiciar un pedazo de papel y unas cuantas horas de potencial felicidad imponiéndose unas cuantas tareas para el año que empieza, de cara a ser mejor persona y todo eso. La redacción de esta lista es doblemente fácil y doblemente humillante si uno se limita a cortar-pegar los propósitos incumplidos del año anterior. Pero por si este ritual de autoengaño no fuera lo bastante deprimente per se, unas pocas personas, quizá con mayor disciplina o inteligencia, se toman en serio estos propósitos y llegan a cumplirlos a lo largo del año. Algunos, incluso, se apresuran a realizarlos para ir más relajados los últimos meses. Y luego hay gente como Faustina Ñorgoces, de Cerdanyola del Vallès, que ya tiene cumplidos los propósitos hasta 2017.
«Yo, es que cuando me empeño en algo, tarde o temprano lo hago», explica Faustina, que en realidad acaba haciéndolo más temprano que tarde. Sus propósitos para este 2011 eran aprender inglés, ir más al gimnasio y ser más solidaria. Hoy publica novelas en Estados Unidos, sabe hacer el triple salto mortal con cinta y ha sido nombrada «amiga del pueblo mozambiqueño». Y lo más jodido es que todo esto lo consiguió hace cuatro años. «Yo siempre digo: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy», comenta, dándonos más rabia cada vez que abre la boca.
Este 31 de diciembre, a Faustina le toca hacer ya los propósitos para 2018. «Estoy considerando aprender gaélico, mover objetos con el pensamiento y perfeccionar mi capa de invisibilidad. Siempre hay algo que hacer, y además el saber no ocupa lugar», ríe Faustina, siempre hablando como un puñetero libro de Jorge Bucay. La mataríamos, pero como para 2012 se propuso hacer jiu-jitsu y, para 2015, lanzar rayos láser por los ojos, preferimos despedirnos formalmente e irnos a casa.