eCash: el programa para piratear dinero
«Creadores: bajaos unos euros y dejad de dar la brasa, lloricas»

«Imagina que tienes un tomate en una nevera mágica que puede generar infinitas copias de ese tomate para todos tus amigos. ¡Pobres agricultores!» Metáforas tan gilipollas como esta, con las que se pretendía concienciarnos de la maldad del intercambio de archivos o de la inconveniencia de acabar con el hambre mundial por respeto a los campesinos, ya no están tan lejos de la realidad. Copiar tomates o coches (que tu coche se pueda descargar en formato Torrent es otra cosa que preocupa mucho a la gente, se ve), todavía no es posible. Pero copiar dinero sí lo es. Gracias al programa eCash, ahora puedes descargarte dinero, en vez de comprártelo.
Debemos el invento a uno de esos raros genios adolescentes que, a diferencia del resto de su generación, viven pegados a un ordenador para hacer cosas, no para dárselas de ingeniosos y bajarse porno. «La frase aquella de “no robarías un coche” siempre me sirvió de inspiración», cuenta Troy Babulaski, de Winnichita, Iowa. «Sobre todo porque pensaba: coño, pues sí pudieran subirse al P2P, sí lo haría.»
Por supuesto, la frontera natural (que no legal) entre lo descargable y lo no descargable es la barrera entre dos mundos: digital o virtual, y real. «Pero entonces caí en la cuenta de que hay otra cosa de uso cotidiano en la esfera virtual: ¡el dinero!»
«La gente tiene 300 dólares o diez millones en sus cuentas de ahorro. Sólo que no los tiene. Los ve impresos en su libreta o en el extracto de la Visa. Pero no existen. Su banco no los guarda. Ni siquiera el PIB de los países tiene ya una base real en oro; no es más que datos en un ordenador. Y los datos pueden cortarse, copiarse, pegarse o borrarse.»
eCash funciona como un servidor de Torrents cualquiera al que uno sube su tarjeta de crédito o cuenta corriente. Así, uno puede compartirla y compartir las de los demás. «¿Que quieres un coche? No, no puedes copiarte uno; pero puedes bajarte una Master Card con veinte mil dólares, copiarla en una tarjeta en blanco con un grabador y ¡hala, al concesionario!»
Los creadores españoles están de enhorabuena: ya no han de preocuparse por el dinero que «pierden» con las descargas de su obra. Cuando necesiten dinero para ir a la verdulería a hacer felices a los agricultores, se bajan unos euretes y santas pascuas.
Líderes de la banca de todo el mundo, por cierto, han predicho que el uso extensivo de eCash podría hundir la economía de Occidente y devolvernos a la sociedad depredadora en cuestión de días. A lo que Babulaski les replica «¡Huy, claro! Como bajo vuestra experta dirección, en cambio, todo está yendo tan bien...!»