Versión porno en carne y hueso de ‘Los Simpson’: ¡lo que el mundo estaba pidiendo!
La vida a través de los ojos de un productor porno, una incesante lluvia de ideas

¿A que erais más felices antes de ver esto?
La compañía Hustler, que debe de estar en su mejor momento, ha vuelto a hacerlo: otra idea genial que rompe moldes y desmenuza tabúes. Atención a la premisa: una mujer. Tres hombres. Tres orificios. Sí, hasta ahora os suena; lo hemos hecho millones de veces (o sea, lo hemos hecho en el porno; tú, lector, qué mas quisieras); pero... ¡Atención al giro! La mujer y los tres hombres van... ¡pintados de amarillo!
Este es el prometedor high concept que cimenta la adaptación de Los Simpson al porno. Idea que nos parece tan necesaria como hacer una serie de dibujos sobre tumores malignos o novelizar la película Salida de los obreros de la fábrica. «¡Oh, espere! ¿Qué ha dicho? ¿«Salida», y obreros de la fábrica? ¡Lo tengo! ¡La versión porno perfecta! ¡Los muchachos salen de trabajar a las cinco y se encuentran a una ninfómana hambrienta en la puerta! ¡Por fin, el clásico de los hermanos Lumière en gangbang! ¡Será un éxito!» Ahí está, ese era el señor Hustler. Una vez más, lo ha conseguido.
Y es que el mundo visto a través de los ojos de un productor porno es una jodida fiesta. Usted o yo enloqueceríamos, moriríamos ahogados bajo ese aguacero de ideas. Cada obra que el productor ve, cada situación cotidiana, cada estímulo que percibe es susceptible de pornificarse. Unos ejemplos:
Productor acude al estreno de La red social: «¡Oh! ¡La red sexual! ¡El título es el 80% de la adaptación!»
Productor come tostadas por la mañana: «Hmm... Untada de mermelada, y lubricadita con margarina... ¡Desayuno XXX!»
Productor abre el correo: «Caramba... El abrecartas abriéndose paso eróticamente a través del sobre... Brrr...»
Productor ve las noticias: «Uh, guerra civil en Mogadiscio... Imagínenles esgrimiendo enormes dildos en lugar de Kalashnikovs...»
Y así, 24 horas al día, 7 días a la semana. Salvo cuando desconectan de su trabajo. Entonces pueden relajarse, bajarse los pantalones y masturbarse tranquilos. Si no fuera por esos ratos...