Ley Sinde, Round two: Fight!
PSOE y PP rescatan la ley en el Senado. De la Iglesia dimite. Internautas amenazan con quejarse en mayúsculas.

Tras una alianza contra natura, PSOE y PP han presentado una enmienda conjunta en el Senado para rescatar la llamada ley Sinde, que fue tumbada en el Congreso el 21 de diciembre. La ministra González-Sinde, más conocida como el Anticristo de Internet, explicó ayer en la cámara alta las modificaciones, que son unas cuantas, pero no impiden que la ley siga apestando.
Oficialmente llamada disposición final segunda de la Ley de Economía Sostenible (LES), la ley Sinde permitiría el rápido cierre de webs cuyos contenidos violen los derechos de autor. Por rápido queremos decir que a 5 días de la primera denuncia puedes estar ante el juez, y en 10 días tener sentencia. Los que roben propiedad intelectual tendrán que reciclarse y robar carteras: tardarán más en ir al trullo.
Para el PP, estas modificaciones son estupendas porque dan más relevancia al juez, que previsiblemente tenderá a dar la razón a la poderosa sociedad de intelectuales antes que al piratilla de turno. Aunque, seamos sinceros: hay muchos jueces en este país, y nos sorprendería que ninguno tuviese el BitTorrent a toda máquina en casa mientras da mazazos en el juzgado.
Para los internautas, en cambio —bueno, internautas son hasta mi abuela; léase, mayormente, «los que hacen bandera de ser demasiado rácanos para ir a la FNAC»—, las modificaciones no arreglan nada. En primer lugar, porque la ley Sinde se sigue llamando ley Sinde, y eso basta para excitarles y ponerles en modo «brasa». Y en segundo lugar, ya rascando bajo la superficie, porque la Comisión de Propiedad Intelectual que se encarga de poner el punto de mira en las webs sospechosas sigue moviéndose entre pautas más bien difusas. No se sabe cuándo entiende que hay ánimo de lucro, no distingue entre contenidos o enlaces a contenidos... Vaya, que posiblemente se dejen guiar por un grupo de afines al ministerio de Cultura (Alejandro Sanz, algún director; los mismos putos cuatro de siempre, vaya, apropiándose el nombre colectivo de «creadores»), que señalarán con el dedo a cualquier web desafortunada, gritando como Donald Sutherland al final de Los ladrones de cuerpos.
Total, que entre los autoproclamados «creadores» y los autoproclamados «internautas», con el retorno de la ley Sinde tenemos coñazo para varios meses más. Y a todo esto, los que creamos (artículos de risa, por ejemplo) y nos bajamos cosas a la vez seguimos sin saber dónde meternos. Eso sí, vemos la batalla en primera fila: artistuchos subvencionados a un lado y revolucionarios pulsadores de F5 al otro. Es fantástico. Como ver a los políticos de toda la vida, señores.