Antiabortista viola a una mujer y alega ante el juez que «la vida empieza en la erección»
La culpa es de ella, por empezar lo que no pensaba acabar

Silverio Cagahostias, natural de Valdeheces (Ávila), es católico, funcionario, y tiene por hobby acudir a manifestaciones provida: «Enarbolando pancartas frente a las clínicas e insultando a médicos que estudiaron el triple y ganan el cuádruple que yo, me siento integrado», contó a eljueves.es.
Los amigos, preocupados por su escasa vida social, le apuntaron que el mejor plan para un viernes por la noche no sería ir a los contenedores de detrás de la clínica a hacer jugosas fotos conmovedoras de los desperdicios. Así que medio a empujones le llevaron a la discoteca local, K-Chondas.
En la cola de la barra 2 conoció a Betty. Y poco más tarde, la violó en un callejón. Y poquísimo más tarde (17 segundos después de empezar a violarla, de hecho), acabó la faena y le arrestaron.
Silverio admite los hechos ante el juez pero alega que, para él y para Dios, la vida de un bebé no empieza ya en el zigoto, ni en la eyaculación, ni siquiera en el momento de «tren entrando en túnel», sino en la erección. Como la que Betty le causó («a propósito, la muy buscona», añade) cuando se le restregó con la excusa de alcanzar una pajita.
La culpa, por tanto, «es de ella, por empezar lo que no pensaba acabar».
Por una de aquellas felices casualidades, el juez ha resultado no ser tonto y sentenció a Silverio a 5 años en una cárcel para delincuentes sexuales con sobrepeso donde, a buen seguro, le pondrán el ojal como las fotos de Marte que tomó la sonda Phobos II.
Silverio aceptó la condena con la cabeza bien alta y asegurando que, si a resultas de un cógeme-el-jabón engendraba algo en sus entrañas, «lo llevaré hasta el final». Bendito seas, muyayo.