Fracaso escolar: burros, los primeros en indignarse
Mantened el debate en voz baja, que hay cuatro chavales que intentan estudiar

Sí, esto es de Francisco de Goya. Fichó por 'El Jueves' en su día. Él y Kim; venían en el mismo pack.
Una vez más, una estadística de la UE viene a decirnos que España da penica. Y otra vez más, en educación. Somos primera potencia en fracaso escolar, después de Malta (sí, niños, es esa isla famosa por su cerveza).
¿Sorpresa? Ninguna. La calidad de la Wikipedia española o la popularidad de Belén Esteban, sin contar los tweets, estados de Facebook o comentarios que intentan batir el récord de errores por oración, apuntan en una dirección que ya conocíamos.
Esto es: hay burros a tutiplén; ya no leemos ni la caja de cereales; la gente cree que 7x7 es una oferta del Carrefour y que Gabón es algo dentro de su abdomen; cultura es lo que se baja de BitTorrent; desdeñamos el estudio y premiamos la imbecilidad. Bueno, con participar nos basta. Verdad, ¿Mercedes Milá?
Un montón de gente se está llevando ahora las manos a la cabeza y preguntándose «¿Dónde está tanto burro que nos hunde en las estadísticas?» Respuesta: ¿Tienen un espejo a mano?
Porque este problema lo arrastramos desde hace mucho. Tanto, que los burros que ya nos alarmaban en los 90 han procreado. Y sí, puede ser que de dos cretinos nazca alguien con talento (bendita mutación genética), pero, dados el entorno familiar y la escasa rectificación del sistema, lo normal es que la cosa siga cayendo en picado. NUESTROS NIÑOS SON BURROS PORQUE LOS ADULTOS SOMOS UNOS JODIDOS BURROS.
Y ahora, expertos, os pediríamos, en nombre de esos pocos jóvenes-milagro con talento e inteligencia —que los hay ahí fuera—, que mantengáis el debate sobre fracaso escolar en voz bajita. Para no desmoralizarles. Gracias.