Palencia es una imitación de Valencia hecha por chinos
Inmigrantes de la ruta de la seda hicieron una copia mesetaria del ‘Cap i casal’, mucho más barata

Hay que reconocer que, para ser una copia chinorris, el aire románico está muy bien cogido.
La evidencia arqueológica no deja lugar a dudas. Un equipo de la Miskatonic University que excavaba las raíces fundacionales de la ciudad de Palencia ha llegado a la conclusión de que sus cimientos prerromanos son un fraude y que la ciudad fue en realidad fundada en el 1234 de nuestra era por una colonia de chinos de Xingjiang llegados a través de la ruta de la seda.
El equipo liderado por el profesor W. Manchuster concluyó que los supuestos restos de obra celtíbera, descubiertos en 1987 en las obras del metro de Palencia (proyecto hoy suspendido), «ni siquiera son de piedra de verdad, sino una forma primitiva de poliestireno que se deshizo al echarle unas gotas de ácido pergámico para datarlo». Estas falsas pruebas serían parte del plan de «colonización discreta» de los verdaderos fundadores del enclave: inmigrantes orientales, a juzgar por algunas piezas de jade, trazas de salsa agridulce y un valioso códice en chino que explica cómo destripar las primitivas tragaperras del siglo XIII.
Parece ser que los pioneros palentinos, mercaderes de seda de Xingjiang en su mayoría, llegaron a la Península a través de las rutas comerciales con oriente y quisieron instalarse en la zona, por lo que fundaron Palencia como una imitación de Valencia, que ya por aquella época era más bien cara y, posiblemente, poco amiga de la competencia extranjera que venía reventando precios en el sector textil. Vaya, que nada nuevo bajo el sol, en realidad.