Amigas paradas: meterse a monja tampoco es la solución
Echan a una monja de un convento de Toledo por pasarse el día en Féisbuc

María Jesús Galán, una monja de clausura de 54 años que alcanzó cierta popularidad en las redes sociales (por tener 200 amigos en Féisbuc, que ya ves... ¡Hasta Monteys tiene más!) y a quien algún reportaje tontuno de televisión bautizó como «Sor Internet» (ja-ja) ha sido expulsada de su convento. Presuntamente, por pasarse más tiempo en las redes sociales que en el claustro. Imaginamos el sermón de la madre priora: «Este convento es una máquina cuyos engranajes funcionan con disciplina y bla bla bla a la puta calle.» Bueno, esto mismo, pero sin tacos.
Sin embargo, según ha confesado Sor María Jesús en su muro de Féisbuc, la culpa no es de las redes sociales. Ella acusa a «unas keniatas que me han hecho la vida imposible», y asegura que sus superiores han decidido despedirla para que «las keniatas se queden tranquilas. No tienen vocación pero vienen a recoger dinero para sus familias.»
Esto no cambia mucho el problema de fondo: sea porque la empresa no te deja ni un ratito para aliviar tu estrés en un par de twiteos, sea porque los keniatas vienen a quitarte el trabajo, resulta que el convento es un empresa como cualquier otra. Si estabas pensando en tomar los hábitos, haciéndote la ilusión de un chollete para toda la vida, ahora ya lo sabes: la orden tampoco es una opción.
Pero vaya, aún puedes ser funcionario.