Por la igualdad de oportunidades
Obligan a La Gaceta a contratar a alguien con coeficiente intelectual superior a 12

Gracias a la intervención del ministerio, el periquito de la redacción de La Gaceta podría arrebatarle el cargo a Carlos Dávila
«Con este gobierno no se puede ganar», lamentaba el relaciones públicas del diario de ultraderecha. «Imponen cuotas de solidaridad, hablan de la igualdad de oportunidades... Y a nosotros, por pasarnos de generosos y ofrecer barra libre a los más necesitados, ¡nos meten un puro!»
Así ha sido. El periódico La Gaceta, del grupo Intereconomía, ha sido sancionado porque su política de contratación discrimina a las personas con coeficiente intelectual superior al límite de idiocia profunda. Al parecer, la línea ultraconservadora del rotativo, así como su fecunda labor investigativa contra la conspiración atea-catalano-transexual, requiere un perfil de periodista muy particular, definido por lesiones cerebrales congénitas o traumas adquiridos en familias católicas integristas».
Esta discriminación, «positiva para muchos profesionales que, de no ser por La Gaceta, malvivirían de una pensión dada por pena, masturbándose en los uniformes militares de sus padres muertos» —explica el director Carlos Dávila, que añade «sé de lo que hablo»—, ha llegado a su fin: el Ministerio obliga ahora a La Gaceta a incorporar a su plantilla a alguien «o incluso algo» con coeficiente intelectual superior a 12.
El diario ha replicado que el periquito de la redacción cumple con ese requisito, pero el Ministerio considera que, para compensar por la cantidad de gilipollas que allí trabajan, el ave debería ocupar un cargo de más responsabilidad que el actual. De modo que el periquito podría convertirse en director de La Gaceta próximamente.
Carlos Dávila, sin embargo, no teme por su puesto. «Azulete —así se llama el pájaro— es demasiado ambicioso para conformarse con eso, y seguramente usará el diario solo para coger carrerilla y obtener un puesto en la ejecutiva del grupo Intereconomía. Que se preocupe el grano de arroz que el Ministerio ya nos obligó a colocar allí para subir el nivel intelectual de la junta: ¡el periquito va a por su silla!»