Los 110 km/h, otra medida popularísima para alargar la agonía
El Gobierno, empeñado en ahorrar energía: ¿Para cuando lleguen las vacas flacas, o algo?

La velocidad máxima en autopistas y autovías bajará de 120 a 110 km/h, con lo que todo eso implica: que los que circuláis a 160 tendréis que bajar al menos a 155, para disimular. Y mascullando todo el rato «joder, vamos pisando huevos».
La idea (no irracional, pero tampoco popular) forma parte de las nuevas medidas del Gobierno para ahorrar energía y (más relevante ahora mismo) reducir nuestra dependencia del crudo. Esa es nuestra pronta reacción al dominó de revueltas en los países árabes: como no sabemos en manos de qué facineroso acabarán los pozos de petróleo de Libia (ahora que estábamos a buenas con el facineroso de antes), mientras nos concentramos en nuestra labor de distantes observadores, empezamos a reducir nuestro consumo de petróleo. De ahí lo de los 110. Que es una gran medida. Con pasos como ese, calculamos que para dentro de 110 siglos ya no seremos dependientes del petróleo árabe. Amigos, si hemos de quitarnos del crudo, tenemos una labor de desintoxicación por delante que ríete tú de Charlie Sheen.
Que tenemos que reducir el consumo de energía es incontestable, pero que nos hablen del beneficio económico que esto supone parece menos apropiado. Nos hablan de lo mucho que ahorraremos bajando la velocidad. Pero vamos a ver, ¿el ahorro no es lo que se hace en momentos de bonanza para cuando lleguen las vacas flacas? ¿Lo que hace la hormiga en el cuento aquel que coprotagonizó con la cigarra? ¿Nos están diciendo, a estas alturas, con la que está cayendo, que las vacas flacas AÚN están por venir? No queremos ni verlo. De hecho, no las veremos. Esas vacas serán translúcidas.