Enano Muf
Bienvenidos a reduzca
Dice un viejo chiste que un tío va en su coche por la carretera, cuando ve un cartel que reza “REDUZCA A SESENTA KILÓMETROS”. Imaginando que la carretera tendrá curvas o algún problema similar, el hombre levanta el pie del acelerador. Al rato, un nuevo cartel que dice, “REDUZCA A CUARENTA KILÓMETROS”. El tipo ya se enfada, porque le parece una velocidad ridícula para una carretera. Pero claro, obedece. Poco después, un tercer cartel. “REDUZCA A VEINTE KILÓMETROS”. El conductor hace caso, poniendo el coche a veinte por hora, y va cabreándose porque el vehículo consume más, él no llega a tiempo a su destino y la carretera sigue siendo buena.
Hasta que un buen rato más tarde, llega a un pueblo en cuya entrada un cartelón dice “Bienvenidos a Reduzca”...
Ese es el camino que llevamos, al parecer, quienes conducimos por las Españas. El límite de velocidad en autovías y autopistas, que estaba en 120 km/h, se ha visto reducido a 110. La medida, lejos de ser una tontuna y una improvisación del gobierno, como dicen los demagogos (los dema-gogos creo que son señores que bailan en las discotecas mientras hablan de política) viene a ser una maravillosa medida de ahorro para evitar que gastemos mucho aceite de roca de ese que venden los moros peleones, y además reducir la tasa de mortalidad en las carreteras y aumentar el ahorro en las castigadas economías domésticas.
Bien sabido es que hay formas de consumir menos, economizando el consumo, que todo conductor conoce. Levantar el pie en las bajadas, jugar adecuadamente con las marchas, conseguir que tus compañeros te lleven al trabajo... trucos y jugarretas varias que todos practicamos.
Echando cuentas, y cuento, la medida ahorra. Claro, la medida ahorra un poco menos si recordamos que cambiar toooooooodas las señales de las carreteras cuesta unos 250 mil euros, y que al ser –dicen- una medida provisional, dentro de unos meses habrá que volver a cambiarlas.
También es cierto que camiones, autobuses y furgonetas ya tienen un límite de velocidad menor –el de 120 es sólo para turismos- y que el ahorro, por tanto, no influye en quienes más conducen y más gasto tienen. Cierto es, además, que en el resto de carreteras españolas no han reducido la velocidad, y que son las nacionales y comarcales –caminos de cabras algunas, cañadas otras- las más utilizadas para los desplazamientos cortos diarios, esos de ir al curro, al pueblo de al lado a ver a la novia o comprar, esos de siempre, esos que representan más gasto para nuestros bolsillos.
Así que, la verdad, pocos barriles de petróleo parece que vayamos a escatimar con esto de los kilometrillos de menos. Algo compensaremos, claro, con las multas que salgan de ello.
Mientras tanto, el petróleo sube, nosotros nos tememos que no volveremos a meter quinta al paso que va la burra, y aprendemos –a la fuerza ahorcan- a disfrutar del paisaje.
Bienvenidos a Reduzca.