Laporta: «Todos los partidos duran 90 minutos... ¡El mío, 90 días!»
El ex presi del Barça ha tardado tres meses en romper con sus compañeros en su carrera política. Este tío promete

Joan Laporta dejó el F.C. Barcelona para emprender una fulgurante carrera política. No tiene partido propiamente; pero se presentó a las elecciones como independiente junto a una plataforma de varios partidos pequeñajos bajo las siglas SI (Solidaritat i Independència). Sacaron cuatro escaños. Tres meses después, ya se han escindido por peleas internas. Laporta aprende rápido: que todo partido de izquierdas tiende al cisma es una de las verdades absolutas en política.
Sus (ex) compañeros se quejan de que «Laporta solo quiere mandar». Es a lo que estaba acostumbrado, claro. Se ve que tres meses calentado asiento en el Parlament le han bastado para darse cuenta de que las cosas en palacio van despacio (o, como decimos en catalán, les coses de palau van despau), y encontrarse con tanto trámite y obstáculo protocolario para imponer su voluntad le ha causado un disgusto.
Y eso que su voluntad era clara y concisa. Su programa electoral se resumía en cinco sílabas: independencia. Es el mismo sustantivo que ha usado para opinar sobre cualquier asunto cada vez que le han dado la palabra estos tres meses. Recortes presupuestarios: independencia. Fracaso educativo: independencia. Fuego en el hemiciclo: independencia. Su contribución al debate político se echará en falta.