Huelga en la Liga de Fútbol: ¿llamamos al ejército también para esto?
¡Futbolista, tus derechos acaban donde empiezan los míos! ¡Diviérteme!

La Liga de Fútbol Profesional sigue con el plan previsto de suspender la próxima jornada (3 de abril), como medida de presión contra el gobierno. Su queja: la obligación de dar todos los partidos de liga en abierto, que les va a costar en derechos no recaudados lo que ya se gastaron hace tres temporadas.
El fútbol vive en una burbuja de tales proporciones que, cuando explote, la burbuja inmobiliaria parecerá un pedo de mosca en comparación. Esto no es de ayer; viene hinchándose desde el siglo pasado, pagando a crédito majaradas por los fichajes y asentando lo que no llegan a cobrar por negocios que jamás son rentables. (Ejemplo: Cuatro compró los partidos del Mundial de Sudáfrica a un precio tan desmesurado que, ganando el Mundial, aún perdieron dinero.) Ahora la burbuja empieza a vacilar, y la LFP recurre a la huelga.
Es verdad, el apocalipsis financiero del fútbol será tan bestia que de la noche a la mañana dejará en pelotas hasta al señor padre de Florentino Pérez, por efecto retroactivo. Nos jugamos muchísimo. Pero, ¡ay, la huelga! ¡Ay, las huelgas, que las convoca el diablo! Con la que se lió cuando los controladores aéreos amenazaron con dejarnos sin volar en Semana Santa, y ahora los futbolistas (que cobran incluso más que un controlador aéreo) piensan dejarnos sin fútbol un fin de semana. ¡Están tentando a la bestia!
Ojo, que no todos los equipos son unánimes. El Vila-Real, por ejemplo, está dispuesto a jugar el 3 de abril (le toca contra el Barça, en casa). Si los azulgranas no se presentan, ¿qué haremos? ¿Mandar al ejército, como cuando lo de AENA? ¡Ojo, que a lo tonto, así es como salen los nuevos Iniestas!