Malas noticias para una especie en peligro de extinción
Muere el pelao del zoo de Helsinki

La dirección del Parque Zoológico de Helsinki, poseedor de uno de los pocos ejemplares de Neonazix Ibericus o «pelao común» que quedan en cautiverio, anunció ayer el fallecimiento de su especimen, al que encontraron en un rincón de su foso en el área de los rumiantes, donde había sido trasladado recientemente desde el área de primates después de advertir el personal del zoo que los otros simios le hacían bullying.
El ejemplar de Helsinki, capturado en un polígono industrial a las afueras de Mataró en 1999, formaba parte del programa de protección de esta especie iniciado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, tras observar su alarmante ritmo de desaparición en estado salvaje. Según el eminente piyulólogo William Z. McCallister, «la posición del pelao en la cadena trófica urbana como elemento chungo del ecosistema suburbial se vio gravemente amenazada por especies invasoras como el latin king, el ñeta o el macarra amarillo, que le han relevado como depredador en institutos y plazas duras».
La supervivencia del pelao, especie a menudo comparada en simbolismo y precariedad con el lince ibérico, salvo por lo mucho más entrañable que es el lince, se torna aún más difícil por el fracaso de la reproducción asistida. La captura de hembras a campo abierto es complicada, ya que casi todas se convierten en cajeras de grandes superficies. Esto obliga a los machos a aliviar su celo sexual en foros de pederastia en Internet o haciendo tertulias en Intereconomía.
Respecto a las causas de la muerte de José Antonio, el ejemplar de Helsinki, la dirección del zoológico aún espera los resultados de la autopsia, pero apunta que «todo parece indicar que José Antonio intentó la autofelación, la consiguió, y luego se pegó una paliza a sí mismo por marica». En otras palabras, lo mismo que ocurrió con los ejemplares de Boston, Melbourne y Singapur.