Muérete de envidia, Lady Gaga: ¡La reina del pop está en España!
Hablamos del fenómeno Justin Bieber, modelo de éxito y punching-ball de perdedores

Anoche arrasó en Madrid y hoy se le espera en Barcelona. Desde febrero están impermeabilizando los asientos del Palau Sant Jordi, y aún así nos tememos que el sitio va a estar encharcado hasta agosto por culpa de la salivación y otros fluidos inconfesables de 18.000 fans adolescentes, gritando como psicópatas e irradiando hormonas femeninas en tal cantidad que transexuales MTF de todo el país acudirán a los alrededores de la instalación, a ver si se les pega algo de estradiol gratis.
Justin Bieber es el fenómeno de masas de este año y, como tal, aún más desproporcionado que el fenómeno de masas del año pasado (que sería... ¿Lady Gaga, tal vez?) Tiene 17 años y ha ganado 71 millones de euros en año y medio. Las jovencitas lloran y matan por él (bueno, las jovencitas lloran y matan por un pasador de pelo, pero no lloran ni matan por ti ni por mí, por decir algo, amado lector). Y varones de un rango de edad bastante más amplio le desprecian e incluso insultan con verdadero odio por... Bueno, por envidia, para qué negarlo.
Si Justin es listo (su último biopic en 3D no lo especifica claramente), gestionará sabiamente su reinado, se tirará todo lo que se le antoje (ajeno a los cotilleos sobre qué se le antoja exactamente, cuestión que solo interesará a quien asegura no estar interesado en el personaje), hará el segundo disco ya pensando en la despedida, y se retirará a vivir holgadamente 250 años, al término de los cuales protagonizará un Qué Fue De, que escribiré yo, que entonces seré un pringao, y comentarás airadamente tú, que serás otro, asegurando que Justin era un fraude y blablablá.
Y es que el triunfo es muy difícil. No es que no se dé nunca; es que los demás nos negamos a reconocerlo.
Recordemos uno de sus grandes éxitos: "Inberbe".