La noticia Bin Laden del día: un tío gana 120.000$ vendiendo camisetas conmemorativas
Ahora se arrepiente, pero asesinar personas y hacer camisetas ya es un nuevo modelo de negocio

Maurice Harary, estudiante de la New York University de 23 años, ganó 120.000 dólares gracias a que tuvo una gran idea y (esta es la clave, holgazanes) la llevó a la práctica: tan pronto como se enteró de la muerte de Bin Laden corrió a su casa y empezó a construir una web para vender camisetas.
A las 3:30 de la madrugada del lunes 2 la web estaba operativa, y el martes 3 por la tarde había vendido 10.000 camisetas a 12 dólares cada una: 120.000$ brutos de facturación en menos de dos días. ¿Qué? Seguro que cualquiera de nosotros lo habría hecho de habernos apetecido, ¿no?
Sin embargo, las últimas noticias indican que Maurice se siente algo sucio por haber hecho tanto dinero con el asesinato de alguien. Sentimiento que la misma prensa americana ridiculiza: «¡No era alguien! ¡Era Bin Laden! ¿Qué problema hay en entrar sin llamar y descerrajarle un tiro en la cabeza? ¡Deberían dar a Obama otro Nobel sólo por esto!»
Con remordimientos o sin, Maurice se convertirá pronto en el modelo de emprendedor sobre el que se escribirán libros de milagros empresariales y esos manuales para el éxito tan comunes entre los fracasados. Es lo que se lleva ahora: ¡esperar a que asesinen a alguien impopular, y hacer camisetas! Oh, ¡qué ilusión! ¿Está González-Sinde en el top 100 de enemigos públicos de EE.UU., por un casual? No, no: lo pregunto, nada más. Por nada, por nada.