Los pitufos eran fachas y sobran licenciados en ciencias políticas
¿Están relacionadas estas dos noticias? Y, ¿pueden compensarse mutuamente?

Los pitufos forman una sociedad autárquica con tintes estalinistas y fascistas, según un señor llamado Antoine Búeno, que ha decidido que sus rompedoras reflexiones sobre la obra del dibujante belga Peyo bien valen talar unos cuantos acres de selva amazónica para ser publicadas en un libro que saldrá el próximo 1 de junio en Francia. Y del que hablamos porque tanto nosotros como la prensa seria empezamos a hartarnos de asesinatos perpetrados por Nóbeles de la paz, que es un tema ya gastado.
Según Buéno, que tiene nombre de conformista, los pitufos no conocen la propiedad privada, lo comparten todo, viven bajo el régimen de una figura paternalista y dictatorial; y son antisemitas, porque su némesis, Gargamel, es judío, aparentemente. Como ven, la profundidad del análisis es comparable al de calificar a Tintín de homosexual porque en su obra no salen mozas y su mejor amigo es un marinero.
La obra de Buéno, sin embargo, tolera una segunda lectura mucho más relevante y crítica con nuestra sociedad actual, aunque quizá menos deliberada: sobra gente con licenciatura en ciencias políticas. Nuestras universidades producen más expertos cualificados de los que luego podemos poner a trabajar con fines prácticos. Y esto, Papá Pitufo no lo permitiría: ¿han visto que en la tribu pitufil haya, polejemplo, más pitufos alquimistas de los necesarios? No. Solo hay uno. Y pitufos escritores, ninguno. Será por algo.