Somos el sidekick cómico de Europa, pero odiamos que nos lo digan otros
Los suecos parodian la holgazanería española... Y les faltó decir que no tenemos sentido del humor

La rompedora revelación destapada por un estudio de la OCDE, según el cual los españoles trabajaban más (en realidad, pasaban más tiempo en el trabajo) que los alemanes, nos dejó, reconozcámoslo, boquiabiertos. Y también a los alemanes, probablemente. Incluso a los suecos, otro pueblo conocido por su disciplina y buen hacer, al que la noticia frapó lo bastante para justificar un sketch en un programa cómico, Svenska ögon (La mirada sueca), en el que parodiaban la forma de trabajar ibera, asumiendo que si pasamos tanto tiempo en la oficina es porque hay mucho que comprobar en Féisbuc y porque cuando nos compramos un periódico, leemos hasta el código de barras. (Si no lo habéis visto, le voilà.)
El pasado jueves, los que leíamos esos mismos diarios (en horas de trabajo, pör supuestísimsson), nos encontrábamos titulares indignados como «Los suecos se mofan de la improductividad española» (Diario Vasco), o «Un programa de humor sueco ofende a los españoles criticando nuestra supuesta manera de trabajar» (Ver tele).
¿Que ofende a los españoles? Caramba. O sea, presumimos de ser el país del bonvivantismo, del salero, de la alegría; de inventar la siesta y saber gozar de la vida; del chiste del inglés, el francés y el español en el que este último siempre triunfa con su gracejo y pachorra hilarantes... ¿Y nos ofende que los suecos ahonden en el estereotipo? ¿Nos jode que un programa de humor (los redactores de Ver tele debieron de confundirlo con una declaración institucional de la casa real sueca, animalitos) haga bromas de algo sobre lo que no solo hacemos bromas nosotros mismos, sino que las reímos porque sabemos que es la gran verdad?
Desde aquí recordamos a Ver tele que España ha producido un programa de humor entero en torno a la premisa de que en la oficina hacemos de todo menos trabajar. Se llamaba Camara Café y, que recordemos, fue un éxito acojonante. Pero cuando lo dicen los suecos, nos ofende. Pues muy bien. No sólo deberíamos avergonzarnos de la improductividad; parece que también en sentido del humor somos el culo de Europa.
Humor no es solo burlarnos de nosotros mismos, es aceptar las bromas (buenas, por cierto) de otros. Reírnos de nuestro país de verdad, sin el mensaje subliminal de «nosotros sí que sabemos», nos dará derecho, dentro de mucho tiempo, a reírnos de Suecia. Aunque será difícil encontrarles algo de lo que sacar punta. Como decían en 3rd rock from the Sun, una civilización que ha llegado a la cima del desarrollo conociendo una única herramienta, que es la llave Allen, merece todo nuestro respeto.