¡Audiencia real ya!
Por una programación libre de princesas del pueblo
¿A que no hay huevos de acampar por esto?

La noticia de que Belén Esteban prepara programa propio para Telecinco y que va a grabar un piloto con la productora de Sálvame ha hecho estallar la indignación en la red. Y aquí, ya se sabe: cuando algo es trending topic en Twitter, es noticia. Mirad si no a los medios digitales serios: ¡están las cosas como para esperar a que los de la agencia manden sus teletipitos!
Pero no perdamos el hilo: la última vez que «indignados» y «trending topic» compartieron párrafo, hubo acampadas en las principales plazas de Espágner. ¿Acaso lo mismo que consiguió (o no consiguió) el hastío por unas elecciones podría conseguirlo también la amenaza de un programa presentado por la Esteban?
Podría, y debería, porque el problema de fondo es el mismo: Telecinco toma decisiones tan ajenas al buen gusto, la inteligencia o la preservación de la especie como la de darle un programa a la Esteban en virtud de unos datos propiciados por un sistema podrido desde la raíz. Las audiencias, amigos, son como los políticos: no nos representan. Sofres, la empresa que mide las audiencias, tiene poco más de 4000 audímetros para toda España. En función de lo que se ve en esos 4000 hogares privilegiados (privilegiados, salvo por el tufo a basura orgánica que deben de despedir sus salones), nos imponen sus programas. Igual que cada diputado del Congreso habla por unos 134.000 ciudadanos. Y eso cuando habla. Y eso cuando se digna a pasar por su escaño.
Exigimos audiencias reales ya. (Porque luego resultará lo que resulta: que somos cuatro idealistas y hay una mayoría de españoles espongiformes que verán gustosos el programa de la Esteban. Pero hasta que se demuestre que los audímetros no mienten, dejadnos soñar.)