Confiesa que lleva un cadáver en el maletero para pagar menos peaje
Asesino y catalán, combinación posible, pero maldita

Cerdanyola del Vallès. — J. M. V., vecino de la localidad de Cerdanyola —al que allí conocen como Joanet, el pequeño de los Martínez-Vendrell— fue detenido ayer miércoles en el peaje de los túneles de Vallvidrera tras confesar, a instancias «no muy pertinaces» de un empleado, que llevaba en el maletero el cadáver descuartizado de su socio, F. P. E., al que había apuñalado repetidas veces con un salchicha de frankfurt, antes de rematarle a cuchillazos.
Según las autoridades, J. M. V. mostró el cuerpo del crimen al empleado para demostrar que estaban compartiendo vehículo, lo que da derecho a descuento en el peaje.
La negociación continuó en comisaría, donde J. M. V. calificó el asesinato de su socio como «operación de saneamiento de la empresa», y admitió que la misma crisis que le obligaba a efectuar estos «recortes drásticos» le urgía a intentar ahorrar unas pesetiglias de aquí o allá siempre que fuera posible, como en el caso de la autopista, que él y su socio tomaban a menudo y cuya tarifa «nos dolía a los dos como una puñalada. Lo decía Ferran mientras le acuchillaba: “ay, cómo me recuerda esto al peaje”.»
La buena noticia es que J.M.V. acabó ahorrándose hasta la gasolina, porque concluyó el viaje en el coche patrulla. Y cuando le han dicho que a lo mejor se librara de pagar la luz los próximos 20 años y un día, tampoco se lo ha tomado mal.