Secuela del 15-M en BCN: arruinando el nombre de la saga
‘Piratas del Caribe’, los indignados... ¿Cómo no aprenden a matar las cosas cuando están en lo alto?

Esta foto no es ni de ayer, pero es que, con la que estaba cayendo, no nos apetecía salir a hacer el paripé con la camarita.
Barcelona. — La franquicia de los indignados lanzó ayer una secuela en Barcelona con un guión muy poco creíble —impedir a los diputados entrar en el Parlament; ¿un día que trabajan, y ahora no les dejamos ir?—. Los protagonistas fueron, desgraciadamente, un grupo de exaltados que, o se creyeron demasiado lo de la revolución, o se pusieron muy chulos, o (lo más probable) son los cuatro subnormales de siempre que buscan camorra con cualquier excusa, desde acampadas hasta victorias del Barça.
Los becerros en cuestión legaron a la saga perlas como insultar y pintar con espray a algunos diputados, quitarle el perro lazarillo a un diputado invidente y obligar, al fin, a que el president Artur Mas acudiera al pleno en helicóptero. Viaje que, por cierto, paga la ciudadanía. Muchas gracias, acampados.
Una vez iniciada la sesión, todos los partidos condenaron unánimemente el giro violento de las protestas, quejándose de que, de este modo, nuestras siempre legítimas reivindicaciones son muchísimo más difíciles de ignorar. Qué desconsideración la nuestra.
La jornada manchó la trayectoria de esta Spanish Revolution, ya relativamente desacreditada, y su reflejo en la prensa ha dividido aún más a los indignados barceloneses. Concretamente, ahora están separados entre los que quieren estirar más la franquicia o los que la matarían ahora, mientras suena a algo digno de contar. Infructuoso, desde luego, pero qué más da: si los políticos nos hicieran caso, sería un giro de guión demasiado fantástico.