Amy Winehouse ha vuelto, ¡más en forma que nunca!
Si por 'en forma' entendemos 'haciendo eses', claro

Belgrado. -- Diríamos que Amy Winehouse, conocida entre la guardia de tráfico como «la revientaalcoholímetros», volvió a «dar la nota »(no nos peguen, no es un chiste, es un homenaje a Lorenzo Milá); pero la verdad es que si Amy acertó una nota la noche del sábado en Belgrado fue de pura casualidad. Porque decir que subió al escenario un tanto achispada sería aguarlo mucho. Más correcto sería decir que hay barricas en las bodegas Osborne con menos alcohol del que contenía ella.
Amy acababa de volver de rehabilitación, había dado una buena imagen en Londres sólo dos días antes y todos parecían felices. Lo malo es que Amy se debió de comer las perdices al ron, con un par de botellas de Pernod pa bajarlo, y en Belgrado no estuvo a la altura. Vaya, no estuvo ni de pie la mayor parte del tiempo, de tanto tropezarse, y se olvidó la mitad de las letras. Eran sus glóbulos rojos los que cantaban una versión a capella de Ramoncín: «Litros de alcohol corremos por tus venas, mujer...»
En definitiva: para los fans de la música, Belgrado no fue precisamente Woodstock. Pero los fans de Amy Winehouse, toda ella, pueden estar orgullosos: está visto que lo de Londres fue un desliz de sobriedad tan perdonable como cuando a los grupos heavies les da por hacer una balada moñas; que la rehabilitación no ha podido con ella y que Amy Winehouse ha vuelto, con todo el equipo: vozarrón y decadencia, como ha sido siempre. ¿Por qué cambiarla?