¡Adiós, persona gracioso!
Buenafuente echa la persiana. ¿Qué os apostáis a que, cuando vuelvan a abrir, son chinos?

La Sexta. — Buenafuente no está, Buenafuente se fue, Buenafuente non é più cosa mia. Tanto nos entristece el cierre de BNF que se nos pone voz de Nek nada más de pensarlo. Ese programa que siempre estaba ahí, y cuando decimos siempre queremos decir a horas intempestivas, cuando volvías de tomar un algo que se alargaba a media semana, o cuando hacías una pausa estudiando, o cuando acababas de follar en el sofá y ponías la tele hasta que te volviera la sangre a las piernas; ahí estaban Andreu y sus muchachos, velando tus desvelos.
Tras 964 ediciones, BNF deja un vacío que se suma a los de otros muchos programas de humor que nos han dejado últimamente (SLQH, Tonterías las justas), y que tanto necesitamos. No sólo para reír (seamos sinceros: yo me río con un perro que estornude), sino para frenar el avance del tipo de contenido BBB: barato, basuriento y barato, ni bueno ni bonito, y que ya ha engullido canales enteros.
Nuestra única esperanza es que pase con la franja de Buenafuente lo mismo que ocurre con otros muchos negocios que se traspasan: que, ahora que Andreu ha echado la persiana, vuelvan a abrirla dentro de seis meses y sean chinos. Ojo, que no es ninguna tontería: como con los bares y los cortados, empezaremos con que no nos entenderán cuando les pidamos un monólogo, y acabarán haciéndolo mejor que el humorista de Reus. Que es difícil. Pero tiempo al tiempo.