Marbella se libra de las medusas reinsertando al tiburón nodriza
La buena noticia es que es enemigo natural de las medusas. La mala, que tampoco se lleva muy bien con los humanos

Marbella. -- A fin de resolver el problema de las medusas, que, además de repartir dolorosísimas picaduras y antiestéticas cicatrices entre los bañistas, es un animal feo de cojones, los marbellíes han optado por una solución ecológica: lejos de erradicar a la especie que estorba, han reinsertado en el ecosistema a su desaparecido tiburón nodriza, el enemigo natural de la medusa. Bueno, de la medusa, y de casi todo lo que se mueva. Lo que se dice un animal cariñoso no sería.
Walter Marimba, reputado oceanólogo y artesano del mimbre, achaca el problema de la superpoblación de medusas a que «las pobres no tienen depredadores, ni tele para pasar el rato, y claro, se pasan la noche haciendo el amol y reproduciéndose a todo trapo». Pero eso se acabó gracias a la iniciativa de varios ayuntamientos de Costa del Sol en colaboración con la asociación ecologista-hitleriana «Nazi en el Mediterráneo»: los ataques de medusas a humanos ya se han reducido en un 35%, según presumía ayer el alcalde de Marbella, obviando las preguntas de los periodistas sobre los 57 ataques de tiburones e incluso los gritos de la víctima número 58, que se oían desde el consistorio.
Walter Marimba opina que «los tiburones están ahora excitados porque recién salen a mar abierto, pero en cuanto marquen su territorio y hayan saciado su ancestral sed de sangre, se relajarán y harán el amol y todo irá como una seda.»
Pero no todo el mundo es tan optimista: la oposición, agorera ella, ya ha señalado que los tiburones nodriza son un problema aún peor que las medusas, y proponen erradicarlo reinsertando en el Mediterráneo a su depredador más común, la orca o ballena asesina. «Caso de que esta también se pusiera muy chula, contactaríamos con el profesor John Hammond, de Jurassic Park, para resucitar y reinsertar al ictiosaurio. Y si este también se pone borde, llamaremos al kraken.»
En Cerdanyola del Vallès, por su parte, han aplaudido la iniciativa y aseguran que, si ellos tuvieran mar, se les habría ocurrido lo mismo.