Jugadores que van a la huelga por impagos, Cesc fichado por 40 kilos...
El fútbol está fatal, parte 3.245
El típico artículo de rajar del deporte rey que estos días no podía faltar

Sutil composición que habla de la crisis en el mundo del fútbol. Si no os lo llegamos a contar, es posible que no se entendiera.
En primer lugar, una muy mala noticia: Cesc ha fichado finalmente por el Barça. Muy mala noticia para los periodistas deportivos, queremos decir, que con la broma se han pasado tres meses (sin contar lo de los años anteriores) rellenando páginas y más páginas como si intentaran batir el récord de la última novela de Ken Follet. En todo caso, han dado fe (¡y de qué manera!) de la apasionante historia entre el Barcelona y Francesc Fàbregas. El jugador amaba al Barça, pero su historia era imposible porque estaba comprometido con el malvado Arsène Wegner (bueno, a lo mejor no es malvado, pero es francés). Un triángulo amoroso de manual que ha acabado de una forma igualmente típica: los enamorados, después de superar mil dificultades, finalmente están juntos. Quien piense que los culebrones sólo les gustan a las mujeres, que se lo haga mirar.
Y mientras en Barcelona se acaba el folletín a cambio de 40 millones de euros y en Madrid siguen enamorados obsesivamente de Neymar (hay directores de periódicos de la capital que tienen carpetas forradas con fotos del brasileño cual adolescente con Justin Bieber, estamos prácticamente seguros), en otros clubes los jugadores las pasan putas. Tanto, que se han cansado de que no les paguen y de que incumplan sus contratos y se han declarado en huelga. A ver, se han declarado en huelga todos, así como por solidaridad, y la verdad que ver a Casillas o a Puyol con cara de cabreados por un problema económico suena bastante a chiste, pero que resulta que para los que no cobran la situación es dramática. Tan o más dramática que la que se vivirá cuando llegue el sábado que viene y la población no reciba su dosis de fútbol en vena. Los disturbios que se están viviendo en Inglaterra parecerán una mariconada en comparación.
Y es que los clubes deben 50 millones de euros a sus jugadores (o, lo que es lo mismo, Cesc Fàbregas y 10 millones). Hay quien cree que en España lo típico son los toros, o la sangría, o la tortilla de patatas. Imgenuos. Aquí lo que realmente nos define es la capacidad innata para contraer deudas que luego no podremos pagar. Vivir como si no hubiera mañana. Pero sí que hay mañana, y es uno donde los jugadores de fútbol se van a la huelga. Y si cinco millones de parados no han paralizado el país, esto posiblemente lo consiga. Triste, sí, pero también muy typical spanish.