Las agencias de calificación lo petan
Disparan sus beneficios en plena crisis (o gracias a ella)
En estos tiempos de dificultades y precariedad, todo el mundo (empresarial, se entiende) necesita informes para saber cómo ha afectado la crisis a las otras empresas o gobiernos en caso de tener que invertir, o conocer el estado de la competencia, o a lo mejor hasta para pasar el rato (hay gente muy rara). Aunque para conocer esos datos no hace falta ningún papel, ni presentación en Power Point, ni nada, ya os lo decimos nosotros directamente: las administraciones están en la mierda, y las empresas casi que también bastante. Pero como esto dicho así tan a lo bruto queda muy poco serio, las compañías se los gastan y se dirigen a las famosas agencias de calificación de riesgos, que ingresan un buen dinero a cambio de señalar lo obvio. Tanto es así que Standard & Poor's ha tenido en el segundo trimestre de 2011 unos beneficios de 211 millones de dólares (un 11% más) y Moody's ha ganado 159 millones de dólares (¡un 59% más!). Mientras, los de Finch, pobrecitos, se han tenido que conformar con 130 millones de dólares (sólo un 11% más, si es que dan penita y todo). Pero tal vez no hace falta seguir con este rollo económico, que vosotros no habéis entrado en el artículo para esto, ¿nos equivocamos?
Tal vez os estáis preguntando por qué la fotografía con la que anunciábamos este artículo en la portada es la de unas mozas que no tienen mucho que ver con las agencias de calificación de riesgos. De hecho, el único riesgo que corren es el de pillar un buen catarro, tan destapadas. Pero la última vez que escribimos sobre este tema de gran interés que debería preocupar a toda la sociedad, tras documentarnos durante semanas enteras, leer todos los libros que existen sobre economía (desde El capital de Marx a Esto lo arreglaba yo en dos días, recientemente escrito por un taxista de L'Hospitalet de Llobregat) y someter el artículo a una comisión de expertos, se nos ocurrió ilustrarlo con la imagen de una chica que llevaba un señor escote, y ahí ocurrió el desastre. Con gran sorpresa y estupor, comprobamos que casi todos los comentarios hablaban únicamente de la foto. Bueno, de una parte en concreto de la foto. Así que, como nuestro orgullo de periodistas que no somos está herido y, sobre todo, como no tiene sentido luchar contra los elementos, os dejamos con lo que estabais esperando. Si os pilla alguien mirando la foto, siempre podéis decir que estáis aquí para leer un artículo sobre las agencias de calificación de riesgos. Tenéis los datos arriba para que podáis disimular, no os quejaréis.
