¡Israel también está indignada!
¿Habrán encontrado algo de lo que Palestina no tenga la culpa?

Miren lo enfadados que están en Israel. Esto sí que da mieditis, y no una comisión de perroflautas en Sol decidiendo si pintar un mural con tizas o plastidecores.
Tel Aviv. -- Querían sacar a un millón de personas a la calle, y al final se han quedado en 400.000, pero para un país de 8 millones de habitantes, no está nada mal. Son los indignados de Israel, donde la influencia de las revoluciones africanas y las acampadas europeas ha coincidido con no pocos motivos de queja (por decir uno: Tel Aviv está entre las 15 ciudades más caras del mundo, cuando el sueldo medio es de 5 euros la hora), y en concreto con el tema vivienda, que se ve que últimamente se ha puesto por las nubes. Y es que en Israel la fiebre constructora está desatada. Imagínense: la franja de Gaza la destruyen a cañonazos cada dos por tres, sólo por el placer de volverla a edificar...
Por supuesto, el gobierno de Netanyahu, diplomático como el de cualquier país adonde llega la fiebre quejica, ha dicho que tomaría nota de las reivindicaciones si tuviera un bolígrafo a mano, como ha de ser. Oficiosamente, sin embargo, Israel espera que cuando se líe el pollo de rigor con la próxima resolución de la ONU sobre el estado palestino, las protestas se irán diluyendo. O sea, que ya cuentan con que la gente olvidará sus problemas domésticos en cuanto recuerde que hay palestinos en los que desahogar su frustración! Así es Israel: ¡el bullying convertido en política de interior! ¡Bravo!