Así es la vida: una hostia tras otra
La Campanario ya no será dentista: ¡alegra esa cara, mujer!

Mandril. -- Mal año para ser María José Campanario: primero, la condena a 23 meses de prisión por ese asunto de la operación Karlos (falsedad de documento oficial + intento de estafa), que es un pour parler, porque al final no pisará la cárcel; pero hay que reconocer que una sentencia de estas te amarga la mañana. Y ahora, como el escándalo no te lo quita nadie, empiezan los espaldarazos y las puñaladas: la Universidad Europea de Madrid expulsa a MJ de la facultad de Odontología.
Nos lo venden como un drama, y la primera en sollozar ante la prensa es la señora de Ubrique, por supuesto, que en esto tiene práctica. Pero María José, mujel, alegra esa cara. Que de 23 meses de prisión no cumplas ni uno, es una buena noticia, comparativamente. Es como que te caiga un rayo y te salves. Y lo de la odontología... A ver, con todos nuestros respetos, pero odontología es una de esas carreras que uno hace, más que nada, cuando le gusta mucho el dinero. Pero gustarle a un nivel insano. Porque lo de estar dispuesto a pasarse la vida asomándose a las fosas sépticas que la mayor parte de la población tiene por bocas, no nos cabe en la cabeza que se haga por vocación. Piénsalo, Campanario, que has salido ganando. ¿A que ya estás más contenta? Nos alegramos, porque, por hacerte sonreír a ti, vamos a estar recibiendo mails de dentistas cabreados hasta diciembre.