Ya están vendidos los derechos para llevar al cine su cruzada contra la incomprensiva burocracia
Un señor con riñonera quiere ser declarado legalmente marsupial

Siempre que pasea por los bosques leoneses, don Eugenio va mirando las copas de los árboles, por si avista koalas con los que socializar. Perdón, me llaman al teléfono. ¿Sí? Sí, estoy aquí, escribiendo el pie para la mierda de foto de riñoneras que hemos encontrado en el archivo.
Ponferrada. -- Los cambios de sexo ya son comunes; cambios de raza empiezan hoy a asombrar a la opinión pública, pero el caso de Don Eugenio Burillo Zapaturga, de 51 años y natural de Ponferrada, rompe récords y tabúes y traspasa fronteras, hasta el punto de que incluso en Zamora no se habla de otra cosa. Su causa, un cambio de especie biológica: de ser humano a marsupial. Una idea que ya le ha llevado a enfrentarse con las más altas esferas de la burocracia (o sea, el consistorio de Ponferrada y todo lo que quede por debajo).
Y es que Don Eugenio nunca se ha sentido humano. «No desde que a los diez años me regalaron mi riñonera Adidas, que no me he quitado jamás», exclama orgulloso, mostrando el accesorio de brillantes colores ceñido a su cintura. «Fue entonces cuando me di cuenta de que no era como los demás niños. Sin mi bolsita ya no podía vivir. En ella guardaba el Bollycao cuando iba al cole; el porno en la pubertad; los condones al festejar... De hecho, eso, casualmente, aún lo llevo», explica, mientras saca de su marsupio los más dispares objetos, algunos de ellos no enteramente calificables como basura.
La comisaría de su barrio ya le ha expedido un DNI nuevo en el que consta como «sexo: varón; especie: Cangurus Gilipollis», más que nada para no seguir discutiendo con él; pero Don Eugenio insiste en proclamar su situación porque «comparado con otros marsupiales, salgo poco en La 2». Diga usted que sí.