Un invidente recobra la vista y vuelve a perderla, todo mientras ve ‘Los Fruittis’
El estallido de colores hipersaturados le quitó las telarañas de los ojos, y 5 minutos después le quemó las retinas

Pamplona. -- Un invidente sufrió el pasado lunes un milagro y una gran putada, todo en el tiempo que dura un episodio de Los Fruittis. Resulta que estaba desayunándose sus cereales delante de la tele, y de pronto empezó a distinguir los colores de la pantalla. «No sabía ni de dónde me llegaban las percepciones», confiesa el invidente. Pero aquellas manchas de colores fosforescentes, sello de prestigio de las animaciones de Antoni D'Ocon, consiguieron abrirse paso incluso a través de sus desacostumbrados ojos hasta el apabullado córtex cerebral.
«Estaba viendo aquella enorme cara entre naranja y marrón saturado, y pensé que era el periodista deportivo Quique Guasch comentando la jornada del domingo», cuenta el sujeto; «pero se ve que no, que era un tal Gazpacho, una piña que hablaba con acento andaluz pese a ser un fruto tropical», nos explica, desconcertado por la incoherencia. «Poco a poco, fue como si se me desprendieran las telarañas de los ojos», cuenta Serafín, emocionado. Los colores tomaban forma. ¡Estaba recobrando la vista!
Sin embargo, la alegría dura poco en casa del pobre. Y también en la del invidente que, tan fascinado estaba ante aquella explosión de color, que la sobreexposición al mismo acabó por quemarle las retinas, devolviéndolo a la invidencia en cuestión de minutos. «Bueno, peor que antes no estoy», explica el afectado, que se ha tomado la anécdota con filosofía. «Lo que me jode es que, por un rato que veo, y lo único que daban en la tele era animación española.»