Última comparecencia de ZP en el Congreso
‘La culpa es de la crisis’ vs. ‘la culpa es de la herencia socialista’

Madrid, donde los leones — El presidente Zapatero habló ayer mañana en el Congreso por última vez, si no hay bises. Para celebrar la efeméride, Zapatero invitó a chuches, que repartió entre todos los diputados mientras le cantaban el «Feliz en tu día». Suponemos, vaya. No lo sabemos; no fuimos. Teníamos podólogo.
El caso es que la despedida fue amarga, como casi todas, pero más en este caso porque Zapatero se va (eso seguro) dejando el país peor de lo que lo encontró, cosa que ya le ha reprochado Mariano Rajoy, que espera tomar el relevo (eso es probable, pero menos seguro). ZP reconoció que se sentía responsable de la alta tasa de paro, pero vino a decir que se había hecho lo que se había podido, pese a «la peor crisis de los últimos 80 años». Rajoy, por su parte, le reprochó que dejaba una «herencia envenenada» (qué retórica tiene Don Mariano, macho: «herencia envenenada»; es como el título de un culebrón uruguayo), y ya fue preparando el terreno no de cara a la presidencia, sino a su despedida del Congreso tras la presidencia, dentro de ocho años, cuando el país siga hecho un puto desastre y él diga que se ha hecho lo que se ha podido, pese a la herencia socialista, que lo dejó todo hecho una pena. Imagínate, lo tiene todo hecho a ocho años vista. No como Zapatero, que improvisaba, y así fue.