Lo tenía muy olvidado
Encuentra a una familia de okupas viviendo en su perfil de Myspace

Cerdanyola del Vallès. -- Gustava Domínguez Vadonga estaba tan aburrida en el trabajo, después de la revisión diaria de Twitter, Féisbuc y G+, que le dio por ver qué novedades se encontraba en otras redes sociales que había dejado de frecuentar. Así descubrió el mismo día que el Messenger ahora es de pago (al final eran ciertos los rumores, fíjate); que en Hi5 ya sólo se habla rumano; y que Myspace había sido ocupado por una familia de indigentes virtuales.
Tras reclamar en vano su espacio personal, no obteniendo más respuesta que abucheos en forma de smileys ofensivos, Gustava denunció el caso a la comisaría del distrito, que ya ha puesto en marcha el proceso para desahuciar a los indeseables. La propietaria está ahora preocupada por el estado en que estos habrán dejado su perfil: «Vi que habían borrado mis enlaces y cambiado mis video clips de grupos moderneques por vídeos caseros de sí mismos haciendo malabares. También habían cambiado los colores de la página por una combinación horrible», afirmó la usuaria, al borde de las lágrimas, aunque su juicio en el apartado estético, como el de cualquier persona que haya usado Myspace, es más que cuestionable.
El caso de Gustava no es único: la crisis ha sacado lo peor de nuestra especie y los más jetas son cada vez menos escrupulosos a la hora de hacer suyo el espacio ajeno, real o virtual. Según el comisario Marjona, especialista en delitos a la propiedad y campeón de Warhammer, el rápido ritmo al que se reemplazan las redes sociales tampoco ayuda: mucha gente tiene perfiles abandonados en webs antiquísimas, codiciadas por los menos favorecidos. Que se lo digan a Second Life, que fue poseída completamente por gitanos en 2010 y ya buscan ser reconocidos como estado por las Naciones Unidas. Y Taiwán ya ha dicho que vale. Hasta por joder.