David Cameron aboga por la opción de Internet sin porno
Que es como pedir... una hamburguesa sin carne. Mejor, sin átomos

The City. -- En Reino Unido está candente el viejo debate entre los que creen que el porno está bien y los que creen que está bien pero no lo dicen. Todo porque a David Cameron, el primer ministro y candidato a renovar si God quiere, le ha dado por jugar la baza electoral de los valores familiares y tal, con propuestas tales como que los proveedores de Internet ofrezcan a sus clientes acceso a páginas pornográficas como opción, de tal modo que sólo quien marque la casilla esté expuesto a esas cosas. Y así protegemos a los niños, angelitos, que viven totalmente asexuados en su aséptica burbuja de inocencia. Porque Hannah Montana y Justin Bieber les gustan por lo bien que cantan.
Pero sí, el problema son los niños. Porque es en nombre de la protección del niño que vamos poniendo palos en las ruedas a una gente (diríamos industria, pero suena a deshumanizarlo; industria significa gente) que ya bastante difícil lo tiene para que se reconozca el valor de su trabajo. Si les respetáramos como merecen por proporcionarnos fotos de gente desnuda cada vez que nos apetece verlas, que es muy a menudo, tendríamos que ir desenrollando kilómetros de alfombra roja a su paso. Y lo merecerían.
Pero claro, cuando hay niños, hay que protegerlos. Ciertamente. Ahora bien, en favor de los niños hay que decir que los adultos parecemos gilipollas decidiendo qué es lo que puede hacerles daño. ¿La pornografía? ¿Y en qué grado? ¿Sexo explícito? ¿Genitales? Besitos, ¿sí? Y personas del mismo sexo dándose besitos, ¿también, o eso ya no? Aaah, discutamos, discutamos esto en profundidad. Y mientras tanto dejemos que la vivienda se convierta en lujo, la energía se acabe, la Tierra se desforeste, y nuestros hijos sigan jugando a meter agujas de calceta en los enchufes.
Ya ven que la controversia no es baladí. Y eso que hablamos de Reino Unido. Semejante debate en España sería pa verlo. Porque como, para empezar, Dios (derrochando virtudes en nuestro pueblo) nos dio nuestra proverbial habilidad para el diálogo, y encima el porno nos excita especialmente (como es lógico), las opiniones se polarizarían entre «porno y juguetes gratis a la salida de los colegios» y «matemos a la gente que enseña los dedos, que son un obsceno símbolo fálico». Ojo que no. Muy pronto, en los comentarios de esta misma web, sin ir más lejos.