A Assange le han bloqueado las tarjetas. Nosotros nos quedamos sin escandalosas filtraciones, y él, sin eBay
Los confidentes de WikiLeaks tendrán que cobrar en efectivo

Occidente. — La prueba de que un crítico es molesto no está en el eco de sus críticas, sino en la reacción de su criticado. Julian Assange, el simpático carapán al frente de WikiLeaks, no es tomado excesivamente en serio por los medios ni la opinión pública, pero cuando gobiernos y autoridades financieras están tan empeñados en amordazarle, será que algo interesante está diciendo. O le queda por decir.
Si cualquier otro matao nos viniera diciendo que es víctima de una conspiración político-financiera ejecutada por Visa, Master Card, PayPal, Western Union y el Bank of America para bloquearle las tarjetas de crédito, lo más probable es que nos saliera la vena cínica y le dijéramos que menos cuentos, Calleja, y que ya puede ir aflojando lo que nos debe por las tres cervezas y las olivicas antes de que descolguemos el garrote de "el que fía no está y el que está no fía". Pero si lo dice Julian Assange, nos lo creemos. Porque hay mucho majadero antisistema creyéndose el azote del poder cuando no llega ni a pulga en el pellejo de un brontosaurio; conspiranoicos a los que un día les banean del foro de 20minutos.es y se piensan que es por su tendencia a decir verdades. Pero Julian tiene motivos para ser paranoico. Si le bloquean todas las tarjetas de golpe, algo habrá hecho. Algo habrá hecho BIEN.
De momento, eso sí, los confidentes de WikiLeaks van a tener que cobrar poco y en efectivo. Lo cual no parece un grave problema, porque dudamos que hasta ahora aceptasen tarjeta. ¿En qué peli de espías se ha visto eso? «Tengo estas cintas del Watergate.» «Vale. ¿Aceptas American Express?»