¡Guti y Alejandro Sanz ya lo han probado!
Cagarla en Twitter: ¡el nuevo suicidio social!

La Red (¿qué fue de Sandra Bullock, por cierto?). -- Fusionar el nombre de un motorista muerto en carrera con el de tu licor de limón favorito, resultando «descansa en paz Limoncelli», o confundir una atleta palentina con la víctima de un mediático asesinato son cosas que le pueden ocurrir a cualquiera. Sí, a cualquiera. Porque lapsus tenemos todos. Claro que si lo cometes en Twitter, y da la casualidad de que tu número de followers tiene 6 dígitos, pasa menos desapercibido que si lo comete cualquier botarate de los que han saltado sobre Guti o Alejandro Sanz en plan Nelson Muntz, señalándoles con la arroba de mencionar y haciendo el jaaa-jaaa de rigor.
Ayuda poco a capear el temporal el hecho de que hoy día, por motivos muy alejados del sentido común, Twitter es fuente de noticias. Siempre. Supongo que es porque los medios digitales están obligados a actualizar varias veces al día, y en busca de temas populares que interesen al internauta acaban bebiendo de fuentes tan relevantes como Menéame (más conocido como «mirad-todos-Ramoncín-ha-respirado» o la lista de trending topics de Twitter. Cuando el medio en cuestión se hace eco, alimenta a su vez el trending topic, que alimenta el meneo, que alimenta al medio, hasta que la historia crece tanto que se desborda al diario impreso. Y así acaba siendo noticia cualquier fruslería.
Basta con ver cuántas veces aparecen en diarios titulares como «[inserte aquí cualquier cosa], trending topic en Twitter». O sea, asumimos que es una noticia importante el solo hecho de que en Twitter algo es importante. Nos da igual qué o por qué. Porque, francamente, que Alejandro Sanz confunda a Marta Domínguez con Marta del Castillo, o que Guti rebautice a Simoncelli, no es algo sobre lo que la CNN haga un boletín especial. Ni siquiera lo es que Guti trate a un catalán de polaco. Joder, es Guti; no esperamos más. Pero en cualquier caso, por errar, por ser humanos, estos dos ya han probado, sin proponérselo, la nueva forma de suicidio social. ¡Pruébenlo ustedes, amigos! ¡Equivóquense y salgan en los diarios! Y recuerden, si ustedes no lo consiguen, no es que no sean tontos: es que encima no son nadie!