‘El libro de Jobs’: ¡escenas eliminadas! (1)
Fallecido el dios del Mac, aparecieron decenas de biografías... ¡Pero ninguna se atrevió a contar lo que esta!

[Extracto de El Libro de Jobs, Cerdanyola Ediciones, 2011.]
En 1963, la familia Jobs regresó a Sunny Springs, cerca de Palo Alto, con la esperanza de que el clima de California animase a Steve a pasar más tiempo al aire libre y menos encerrado en un taller o relacionándose con los libios a los que había estado visitando en San Francisco en busca de elementos químicos poco comunes. Afortunadamente, los niños son dúctiles y Steve se amoldó perfectamente al cambio. La primavera de ese mismo año se sentía tan integrado en su nuevo entorno que ya le hacían bullying todos los equipos deportivos del colegio, incluido el de ajedrez, y se había hecho popular en el vecindario por la limonada que vendía frente a su casa, que era mala y, según algunas fuentes, tóxica, pero servida a un precio tan abusivamente caro que ningún adulto se atrevía a admitir que un crío de 8 años le había timado; lo que consiguió, con la ayuda del natural carisma de Steve, que niños y adultos formasen colas kilométricas frente a su puesto de cítricos y llegasen a acampar la noche antes cuando anunció haber implementado su limonada con ingredientes secretos hallados en el cajón de arena del gato.
Sunny Springs School recuerda especialmente el festival de ciencias de aquel año, donde Steve demostró, por primera vez, que la clave no está en el producto sino en saber venderlo. La presentación de su proyecto asombró a grandes y pequeños: en vaqueros, bambas y jersey negro, y respaldado por una pantalla gigante llena de imágenes en constante movimiento (era la proyección de un Telesketch operado por su amigo Burt Pachoski, entre bambalinas) no sólo convenció a todos de que su volcán de escayola era distinto al de los demás, sino también de que cada hogar necesitaba su volcán particular. Y hubiera vendido uno a cada familia de Sunny Springs de no haber sido por una reacción inesperada en la simulación del magma —cuya composición, según las autoridades, mostraba influencias del comercio de Steve con los laboratorios clandestinos libios en su etapa San Francisco—, que destruyó todos los volcanes, varias familias y un área importante de lo que entonces era la reserva natural de Sunny Springs, hoy conocida como Yermo de la Desolación Sunny Springs, donde aún hoy se organizan interesantes expediciones con contadores Geiger.