Porque tanto en Alemania como en Irlanda han descubierto que por un error de cálculo, están peor y mejor (respectivamente) de lo que pensaban
Los gilipollas de la semana: Los cuadracuentas germanoirlandeses

Un error de cálculo lo tiene cualquiera, y oye, los gobiernos son humanos. La diferencia radica en que cuando tú te equivocas en la declaración de renta y te llevas tres en vez de una, te cae un puraquen que te avían. Mientras que a los cuadracuentas alemanes e irlandeses, habiendo metido la pata hasta la axila haciendo los balances, nadie les va a decir ni mu. Y eso que el error alemán ha machacado el prestigio de la economía que ha de arreglar a toda Europa, mientras que por la falsa deuda irlandesa (que resulta que deben menos de lo que creían) ha habido tortas en la calle.
Pero vaya, a mal tiempo, buena cara: que en la economía alemana se líen haciendo cuentas nos renueva la esperanza. ¿Qué error no habrán cometido nuestros propios contables al cuadrar los balances? Es más, ¿cómo habrán calculado el saldo de tu cuenta corriente? Más de uno tendrá un cero más de los que cree. Miren, vámonos todo de puente de la consti a otro continente, y salgamos de dudas. ¡Al que no embarguen, es el afortunado!