El gilipollas de la semana: Jordi González
Porque, por no bajarse del burro, ha conseguido que la única anunciante que queda en la Noria sea una pitonisa en boatiné. ¡Bravo!

Las cosas como sean: si creíamos que los cortes publicitarios en la programación son abusivos, a Jordi González habría que darle una medalla. Porque acaba de crear el primer programa de Telecinco sin anuncios: eso tiene mérito. Empezó con dos o tres y ya ha conseguido espantar a todos los anunciantes de La Noria. Eso sí, desde hoy tendrá que pagar a los tertulianos en cartas de protesta, que es lo único que le sobra.
Mientras, Jordi no se baja del burro: insiste en que el programa hizo lo que debía (recapitulemos: pagar un pastón por entrevistar a la madre del cuco, un cómplice confeso de asesinato, para que nos contase lo buen chico que es su hijo), que para eso están, para dar voz a todo el mundo (voz ininterrumpida por los spots, desde luego); y que todo esto es un complot de la competencia. Cierto. Será que le tienen rabia a Telecinco porque ha saturado el mercado de las teleheces. Qué mala es la envidia.