Los gilipollas de la semana: La justicia afgana
Por condenar a 12 años de cárcel «por adulterio» a una mujer que fue violada

Gracias a la globalización y a los vínculos entre culturas tenemos oportunidad de conocer exóticos lugares, peculiares costumbres o sistemas de justicia creados y administrados exclusivamente por auténticos hijos de puta. Hecha esta introducción, viajamos a Kabul, Afganistán, a conocer el caso de Gulnaz: hace dos años, estando sola en casa, entra el marido de su prima, cierra puertas y ventanas y la viola ahí mismo. Gulnaz guarda una niña de recuerdo de este encuentro, además de memorias más tristes. Lejos de recibir compasión, sin embargo, la vergüenza cae sobre ella. El qué dirán de Afganistán es: soltera y con hija = adulterio. Por lo cual, un tribunal talibán, siguiendo una ley que avergonzaría a cualquier protohumano, la condena a 12 años de cárcel. Ya los está cumpliendo. Eso sí, tiene una oportunidad de salir: restaurará su honor (el suyo y el de su hija) si se casa con su atacante. Una perspectiva que, por cierto, Gulnaz ya ha declarado que no le parece una mala opción. Por la niña, lo que haga falta.
Si después de leer esto no sufres un agudo ataque de lorenabobittismo ni has de reprimir las ganas de coger unas tijeras oxidadas, volar a Kabul y cortarles los pitos y metérselos por el hojaldre a todos los que escriben y administran esta aberración de justicia, felicidades. Debes de ser la persona más tolerante del universo. Mira que nosotros procuramos tener una mente abierta, pero no hemos podido evitar enviarles el Gilipollas de la semana. Y porque no les podemos enviar un herpes.