De los creadores de «Van a investir a Rajoy»
Rajoy, investido, marca el paso de la legislatura: será arduo... ¡y largo! ¡Muy largo!

Dormidina. -- La sesión del Congreso de investidura de Mariano Rajoy, según se rumorea al cierre de esta edición, se alargará hasta las once de la noche, hora arriba, hora abajo; momento en que se suspenderá y se reanudará mañana (hoy para vosotros). ¿Por qué esta extensión y estas horas intempestivas? Si total, no hay nada que decidir: todos sabemos a quién se inviste. Pero se ve que Rajoy, que venía guardándose, ha dado un discurso más bien largo, y el resto de grupos parlamentarios no quiere ser menos. Total, que la sesión de ayer (y hoy) en el Congreso es de las que hacen dormir a vegetales.
Y el discurso, además de ameno, era optimista. Esto va a ser duro, nos anuncia Mariano. Asegura que no nos mentirá, que no se andará con eufemismos; que expondrá la realidad por dura que sea. Como House, pero sin gracia. Y ya ha predicho por ahora que los próximos dos trimestres van a ser de apretar tanto el culillo que si nos ponen una aceituna en el ojal produciremos cuarenta litros de aceite cada uno. No lo ha dicho con estas palabras, pero venía a ser eso: la verdad ante todo. Pasados estos dos trimestres, ya veremos (y ya veremos cómo nos lo cuenta); pero de entrada, la legislatura, según el discursete inicial, se presenta ardua. Y nosotros añadimos: larga. Y tediosa. Pero de tedio de morir gente de aburrimiento por comprar el diario. Nosotros ya avisamos: si se muere alguien por leer esto, no devolvemos el dinero.