Sí, vale, la familia real cuesta una pasta, pero... ¿Y lo que nos da?
Sin ir más lejos, sin ellos este artículo iría de Rajoy o de la crisis: ¡la antirrisa!

The Zárzuel. -- Que sí, que la familia real cobra 814.128 euros al año, de los cuales el Rey se embolsilla 292.752 brutos (-40% de IRPF, ojo). A estas horas ya lo sabréis todos, y seguro que ya habréis pedido la tercera república. Pues es el momento de llevar la contraria a la masa: ¡ingratos todos! Vale, la corona nos cuesta una pasta, pero... ¿Y lo que nos da? De entrada, lo más obvio: actos públicos. Ojo, que esta semana Juáncar ha tenido dos apariciones sonadas: el mensaje de Navidad, y lo de ir al Congreso a saludar a sus señorías. Actos protocolarios, ceremoniales y de escasa relevancia, dirán algunos, pero bien que estábamos todos pendientes de los discursitos, a la caza de la más sutil alusión a lo de su yerno tonto (o sea, el nuevo yerno tonto). Y el resto del año, entre entradas al hospital, salidas del hospital, vacaciones, bodorrios, entregas de premios y toda la mandanga, su presencia pública es constante. Y como es una estrella, cotiza como tal; esto es así. Y ahora saltará el típico listo: «Pues yo el mensaje de navidad no lo veo ni me importa.» Pues que te den por culo. A mí tampoco me importa Lady Gaga ni voy a sus conciertos, ¡pero porque a mí no me guste no le pido que abdique!
¿Y qué más? Ah, sí: eco mediático. ¿Ustedes se han parado a pensar cómo activa la economía esa familia sólo con tirarse un cuesco? Imaginemos que mañana por la tarde confirman que Letizia vuelve a estar embarazada. Desde antes de nacer, ese nuevo miembro del clan es portada en revistas, abre telediarios, agita reporteros, desata fotógrafos, azuza tertulianos, publica libros, mueve masas. ¡Todo eso es empleo, señores! ¡Que se lo digan a Jaime Peñafiel, por Kristenstewart!
Y otra cosa sobre la que reflexionar: cuando murió Franco (aquel señor que puso al rey donde está), dieron fiesta en los colegios. Varios días, según Palmiro Capón. Imagínense cuando muera el rey, ¡que encima es campechano! ¡Amigos, hay gente que ya está pensando en el puentazo que se montará ese día! Reservar en la agencia de viajes con la esperanza de que justo esas dos semanas sean las de luto nacional tras estirar la pata don Juan Carlos (omen absit y todo eso); ¡eso es la nueva lotería!