El gilipollas de la semana: El Ayuntamiento de Barcelona
Por multar con 180€ a los sin techo por dormir en la calle

Ser vagabundo en Barcelona es todo un lujo, o al menos eso cree el alcalde Trias. La prueba es que cada día tres sin techo son multados por dormir en la calle. En la ciudad de Gaudí, de Ruiz-Zafón y de Carmen de Mairena, si quieres ser indigente tienes que demostrar un nivel. Aquí no entra cualquiera. Se fomenta una mendicidad de excelencia, con certificado de pordiosero-ISO, la clase de vagabundo que circula en segway, hace catas de ChâteuLaffite y cobra las limosnas con datáfono. Ése es el vagabundo digno de Barcelona. Gracias al Ayuntamiento sabemos por qué hay tantos homeless durmiendo en los cajeros. No es que se esté más calentito, es que están haciendo cola para sacar el dinero de la multa. Por cierto, un pastón, de 180 hasta 500€ te pueden caer por echarte una siestecilla en el banco de la plaza. De manera que cuando se os acerca un indigente y os dice “dame dinero, niña, que no es pa’vino”, os está diciendo la verdad. El cepillo se lo llevará la Guardia Urbana o, de lo contrario, al tormento habitual que supone dormir en la calle tendrá que sumarle la humillación demencial de ser perseguido por El cobrador de la tuna. Sé que muchos de vosotros, solidarios lectores, sois reacios a dar dinero a los pedigüeños. Preferís acompañarlos a un bar e invitarlos a un cruasán y un café con leche. Pero, ¿quién necesita comida? Lo que tenéis que hacer es escoltarlos hasta la comisaría más cercana y decirles, “tranquilo, haraposo compañero, a esta ronda invito yo”, y pagarles esa gilipollez de multa. Y es que hay que ser gilipollas para ir por ahí poniendo multas que nadie va a pagar.