Defender a Urdangarín es más difícil que resolver un cubo de Rubik con el ano
En El Jueves nos postulamos para encargarnos de la defensa del Duque de Palma

Si creyese en el karma y la reencarnación, no dudaría en afirmar que Mario Pascual Vives, abogado de Iñaki Urdangarín, fue en su vida anterior alguien muy muy malvado. Quizás Iván el Terrible, Adolf Hitler o el tío al que se le ocurrió meter 2 yogures de macedonia en los packs de 8. Y claro, ahora debe purgar todos los pecados que cometió en su vida anterior. Porque defender a Iñaki Urdangarín, con la de pruebas que aparecen cada día, no es tarea de un abogado, sino de un santo capaz de obrar milagros.
¿Cómo defender a tamaño mangante? Pues el señor Pascual Vives va y declara que de fraude fiscal nada, que Ñako (¿puedo llamarle así, Don Urdangarín? Imagino que ahora que volverá a ser un plebeyo como nosotros podemos ahorrarnos las formalidades) pagó no muchos, sino muchísimos impuestos. Uf. Pero si la cuestión no es si pagó muchos. ¡La cuestión es si los pagó TODOS!
Vamos, ese abogado no tiene ni puta idea. Por eso nosotros le vamos a proponer unos argumentos mucho mejores. Por ejemplo, alegar que las empresas de Ñako desarrollaban actividades propias de una ONG, de esas que desgravan impuestos. Porque hoy en día el más cobarde se apunta a construir una escuela en África, a merced del virus Ébola y mercenarios que comen niños. ¿Pero quién da continuidad a la familia real? ¿Quién se tira a la infanta Cristina? La infanta. Joder. Que parece su padre con 4 retoques de PhotoShop chungos. Y tú la tienes en la cama, vestida con un corsé de fantasía, comiendo fresas con nata. Hay velas afrodisíacas. Suena Julio Iglesias a volumen sensual. ¿Y tú que haces? Tirarte por la ventana cantando el himno de Riego. Pero, ay, suerte que aún quedan héroes. Porque allí va Ñako, campeón, torero, paladín de España, y le planta a Cristina 4 hijos como 4 soles. Eso no solo desgrava algunos impuestos, sino que hasta te pagan, te beatifican y te dan una cuenta de Spotify Premium.
Más argumentos buenos. Ñako invirtió casi 1 millón de euros del erario público en reformar su palacete en el pijo barrio de Pedralbes, Barcelona. Él ya luchaba contra la crisis antes que existiese. Señoría: QUE SÍ. Justo cuando el sector inmobiliario empieza a flojear, va Ñako y le inyecta 1 milloncejo para reanimarlo. Genio. Visionario. ¡FILÁNTROPO! Además, ¿qué hubiese hecho el Estado con ese dinero? Gastarlo en gilipolleces, como siempre. Ya lo dicen las agencias de rating. Al Estado, ni agua. El dinero para los millonarios, que ellos sí que saben como gastarlo.
Hombre, pues yo creo que con esta defensa, Ñako (o mejor vuelvo a llamarle Don Urdangarín), va a salvarse de ir a la sombra, ¿no? Pues nada, por mis servicios de asesoría le voy a cobrar medio millón. De euros. De los de ahora. Imagino que no le parecerá caro, Don Urdangarín. Al fin y al cabo, usted le cobró 700.000 euros al Villarreal CF por un informe de 10 páginas copiado de Internet.