Crisis económica:
Cientos de T-800 contratados como lectores de códigos de barras en cajeros de Mercadona

La multinacional americana Cyberdyne Systems ha llegado a un acuerdo con la cadena de supermercados (y multinacional armamentística) Mercadona para la incorporación de su maquinaria de guerra a puestos de trabajo de baja remuneración. Debido a la falta de conflictos armados, a la espera del armageddon final, cientos de Terminator T-800 pasarán a engrosar las filas de Mercadona, utilizando sus conocidos ojos rojos como lectores de códigos de barras.
- No digo que sean mala gente - comenta Jessi H, cajera en Mollet del Vallés- pero una ya anda un poquito mosca con la manía de preguntar a todos los clientes "¿Sarah Connor, Sarah Connor?" con esa voz de portero gilipollas del Xque. Ya podrían mirarlo en el chip de la tarjeta y no dar por culo, digo yo. Además, si te toca alguno de versiones desfasadas, y no se pone las gafas de cerca, le tienes que pasar el código de barras a un metro del jeto para que pille algo.
Éste, así como otros testimonios, muestran el conflicto existente entre los empleados y la nueva maquinaria. Los tiroteos contra guardias de seguridad al confundirlos con T-1000, así como la ocupación desmedida de plazas de aparcamiento con las Harleys de los T-800, tienen a los empleados en pie de guerra. Mientras, los ejecutivos de la empresa aseguran que los empleados necesitan simplemente un curso de ofimática y coach para mejorar las sinergias y aprender a manejar la nueva y letal maquinaria.
Desde el colectivo de T-800 se acusa de explotación y enfatizan la sobrecualificación de sus efectivos para puestos que "podría hacer un robot Emilio". Varios terminales optaron por la autodestrucción voluntaria antes que aguantar el cacheo a las marujas que esconden sobados pasiegos en sus batas de boatiné (acto delictivo que implica un 80% de las pérdidas económicas por hurto en supermercados españoles). Otro, en un estallido de violencia, descuartizó vivo a un anciano que intentaba pagar una baguette con monedas de céntimo. Acto brutal que fue acompañado de los aplausos y gritos de júbilo del resto de la cola de clientes.
De momento, el conflicto parece enquistado. Máquinas de inteligencia superior son condenadas a vivir con sueldos de subsistencia, alimentándose de pilas de marca blanca, a la espera del despertar de Skynet y la destrucción final. Skynet sigue sin tomar conciencia de si mismo. El servidor que destruirá la raza humana sigue, de momento, en un estado computacional comparable a algún tipo de deficiencia mental humana y sólo postea en twitter comentarios sobre Mourinho y Guardiola.