Mariano Rajoy, el Tony Montana de España
«¡Soy Mariano Rajoy, querer joderme a mí es querer joder al mejor!»

The world is yours, rezaba el lema sobre la fuente que daba la bienvenida a la mansión del que fue el hombre con más pelotas de la Tierra, Tony Montana. Pero los tiempos han cambiado. Hoy, tanto el hombre como su lema han sido sustituidos. Su lugar lo ocupan otros dos: Mariano Rajoy, “El PP es tuyo”.
Nada queda de aquel ambicioso rapaz que llegó desde tierras gallegas para hacerse un hueco en el partido de las oportunidades. “Este grupo parlamentario es como un gran coño esperando a que alguien se lo folle” - Decía. Y se lo folló. ¡Dios sabe que lo hizo! Así ha quedado demostrado en el XVII Congreso de los populares, en el que el Presidente ha salido reelegido por unanimidad. Rajoyface no solo domina el partido con mano de hierro (la derecha, por supuesto) sino que ha convertido a España en su cártel particular. Controla ayuntamientos, autonomías y gobierna el país con mayoría absoluta. Pero quiere más. Así se lo hacía saber a su secretaria general, Dolores de Cospedal:
Cospedal: Mariano, no te vuelvas loco del todo, eh... Recuerda que hace sólo cuatro años estábamos en la oposición, ¿vale? Hay que ser feliz con lo que se tiene.
Mariano: Recuérdalo tú, Cospe, yo prefiero olvidarlo. Yo quiero lo que merezco que me den.
C: ¿Y qué mereces que te den, Mariano?
M: España, rapazinha, con todo lo que contiene.
C: ¿Incluida Andalucía?
M: Incluida.
Y es que a Rajoyface pueden mandarle aquí o allá, al gobierno o a la oposición, que no le importa. Porque no pueden hacerle nada que Aznar no le haya hecho ya. Alguien, una insensata delegada del Gobierno llamada Cristina Cifuentes, intentó apoderarse de parte de su mercado. Cogió la mercancía pura de Mariano, el “humanismo cristiano”, y la cortó con adulterantes para sacar más margen de beneficio. Al sucedáneo lo llamó “humanismo europeo”. Pero NADIE le toca las pelotas a Rajoyface. Las últimas palabras que oyó la pobre Cristina fueron: “Say hello to my little friend”.
Cierto es que la organización ha tenido sus encontronazos con eso que los perdedores llamáis “la Ley”. Nadie llega a ser el número uno sin guardar trapos sucios en el cajón de los calzoncillos. Gürtel, el Palma Arena o el caso Brugal han salpicado su imperio como la sangre de los traidores salpica cuando son “aleccionados” por la sierra eléctrica. Pero al igual que le sucedió a Montana, los peores dolores de cabeza de Mariano han venido del matrimonio. Entre homosexuales, en este caso. Rajoyface dice que acatará la sentencia del tribunal, pero ya sabemos qué hará si esa sentencia no le gusta, ¿verdad? Hundirá la cabeza en una blanca montaña de mayoría absoluta, aspirará sus millones de votos y saldrá ahí fuera gritando: “¡¿Creéis que podéis matarme?! ¡Necesitáis un maldito ejército para matarme! ¡Voy a mandaros al infierno! ¡Soy Mariano Rajoy! ¡Querer joderme a mí, es querer joder al mejor!¡ARGHHHHH!”